domingo, 7 de septiembre de 2008

Tony Manero

La última cinta de Pablo Larraín no me gustó. Hace tiempo que una película no me deja el sabor amargo que esta cinta me produjo. Tal vez no la entendí en profundidad, tal vez no comprendí lo que el autor quería explicitar. Tal vez hay algo escondido que no logro descubrir dada mi novel incursión en este arte. Sin embargo la sensación que me queda es de desagrado. Este comentario difiere de los premios y halagos que la cinta a recogido en muchos lugares, sin embargo, al tratarse de arte, el gusto prima tal vez por sobre la técnica.

Paso a tratar de explicar lo que me sucedió. Primero, siento que es una película gris, algo natural tomando en cuenta la época en que transcurre - el Chile de 1979, en plena dictadura y en el que el sentido de la sociedad ha sido trastocado de manera brutal por los acontecimientos políticos y el clima imperante - pero que no justifica plenamente lo gris de todos los personajes. Gris, incluso inclinándose a negro, en completa contradicción al traje blanco de Tony Manero.

En segundo término me descoloca el que el guión se sostenga sólo en la actuación de Raúl Peralta ( Alfredo Castro ) Reconozco todos y cada uno de los méritos del actor, brillante en su interpretación ya que logra generar un personaje especial, intrigante y lleno de una amargura pocas veces vista en general. Sus actos, sus gestos, sus eternos silencios, sus corridas, su violencia y su frustración, logran el objetivo de impactarme. Sin embargo esta brillante actuación no es la película, no es el "todo". Es necesario más para realmente estar frente a una historia completa y bien narrada.

En tercer término, me parece que la edición carece de unidad. Cortes sin sentido, bruscos y escenas inconclusas, me hacen sentir más inquietud que sorpresa. Me angustia el seguir la historia. Tal vez ese es un objetivo, y si explícitamente es así, está plenamente logrado. Lo que pasa es que aquello no me gusta y me provoca rechazo.

Intentando hacer un análisis algo más intelectual creo que la película presenta un cuadro muy pequeño de la realidad del protagonista. Es cierto que su vida no es mucho más que eso, tal vez su vida es sólo el cuadro de la película que lo obsesiona ( Fiebre de sábado por la noche ) y como Raúl se desdobla para intentar ser Tony. Su vida es ser Tony, vivir como Tony. Ello es sin duda interesante pero la forma como se trata todo ello a mi juicio no genera el efecto esperado. El entorno de Raúl es decadente. El mismo es decadente. No sabe donde va, ha perdido el sentido, el interés. Vive en entorno dañado, donde los papeles se confunden y poco ayudan a centrar el foco en lo que en realidad está sufriendo Raúl. Tal vez otra persona en esas circunstancias habría optado por el suicidio. Raúl no lo hace. Opta por vivir a través de otro, vivir un sueño, vivir dentro de una película, donde todo lo que allí se ve, no está, no existe, no es validado.

Considero que hay escenas de más, que si bien intentan reflejar el entorno del protagonista, nada agregan a la historia. Un sexo apagado, amargo junto a desnudos sin justificación provocan en mi más desconcierto aún. La ausencia de una banda sonora, también hace que la película se sienta en parte vacía. Sólo hay canciones, las canciones de moda y de "Fiebre de sábado" y están al servicio de los bailes solamente. El resto es silencio. Silencio e imágenes, largas secuencias sin diálogos. El mundo interior del protagonista, aparentemente vacío, pero que sin duda es el mundo de una persona que no sabe que hacer con su propia vida.

Ficha Técnica

Título original: Tony Manero
Distribuidor: BF DISTRIBUTION
Género: Drama/ Thriller
Origen: Chile/ Brasil
Año: 2008
Duración: 98 Min.
Censura: 14
Director: Pablo Larraín
Elenco: Alfredo Castro (Raúl), Amparo Noguera (Cony), Héctor Morales (Goyo), Paola Lattus (Pauli), Elsa Pobrete (Wilma).

1 comentario:

Anónimo dijo...

querido Carlos
primero que todo confesaré mi pecado: no he visto Tony Manero, pero lo haré pronto porque soy fan de Alfredo Castro, he visto casi todos sus montajes en teatro y el tipo es como pocos. Se ha atrevido a retratar esa parte que no nos gusta: frágil, sin sentido, gris, contraria a las luces rascas de Fiebre de Sábado por la noche...Tu comentario me dan más ganas de ir a verla, aunque de la sensación de hastío. Tan interesante como una nota que alaba es otra que reprueba, así es que gracias por el empuje al cine ¡¡¡ Qué buena cosa esto de los blogs
Abrazos, Paz